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Comité de Ecocardiografía
de la
Sociedad Uruguaya de Cardiología
Estimados colegas:
Es con mucho agrado que presentamos a Uds. el Consenso de Función
Ventricular, que como verán comprende 2 partes:
1) Función Sistólica y
2) Función Diastólica.
En el mismo, están reflejados en forma consensuada, los
criterios más importantes de metodología, registro
e informe de los 2 aspectos que nos ocupan.
El mismo está dirigido a todos los Cardiólogos, y
descontamos su utilidad para nuestro quehacer diario. En cuanto
a los que practicamos la Ecocardiografía, representará
una herramienta útil para uniformizar los criterios y lo
que creemos más importante, para que hablemos todos "el
mismo idioma". Con respecto a los demás colegas, pensamos
que será de mucha utilidad para interpretar nuestros informes,
así como también será una guía a la
hora de solicitar la evaluación correspondiente en los distintos
pacientes.
Ha sido un trabajo muy arduo, que ha implicado la revisión
de abundante y profusa bibliografía; horas de discusión
y reuniones, así como de preparación para su presentación,
que hemos realizado con mucho gusto y especial dedicación.
Es por estas consideraciones, que queremos dejar nuestro reconocimiento
y profundo agradecimiento especialmente a nuestras familias, que
son los puntales y cimientos de este trabajo.
Aprovechamos esta oportunidad para saludarlos afectuosamente:
Dr. Carlos González Trías
VALORACIÓN DE LA FUNCION SISTÓLICA DEL VENTRÍCULO
IZQUIERDO POR MEDIO DE LA ECOCARDIOGRAFÍA
Comité de Ecocardiografía
Sociedad Uruguaya de Cardiología
La función ventricular sistólica, se refiere a la
capacidad del corazón para expulsar sangre, con el fin de
mantener un gasto cardíaco normal, el cual está directamente
relacionado con la capacidad contráctil miocárdica,
la frecuencia cardíaca, la precarga, y la poscarga.
Su valoración es imprescindible en el manejo clínico
de los pacientes ya que configura el índice de mayor valor
pronóstico en la evolución de las enfermedades cardíacas.
En este sentido se han desarrollado numerosas técnicas invasivas
y no invasivas que permiten la medición de distintos parámetros
de la función ventricular y el gasto cardíaco.
Dentro de las técnicas no invasivas actualmente se cuenta
con el aporte de la ecocardiografía, la medicina nuclear
y la resonancia nuclear magnética.
La ecocardiografía ha desarrollado distintos métodos
de valoración de la función ventricular, que han ido
evolucionando en conjunción con el desarrollo tecnológico.
1. INDICES DE FASE EYECTIVA O DINAMICOS PARA LA VALORACION DE LA
FUNCION SISTOLICA GLOBAL DEL VENTRICULO IZQUIERDO
Constituyen las principales variables capaces de ser medidas con
la ecocardiografía y son los siguientes: la fracción
de eyección, el volumen sistólico, la fracción
de acortamiento y la velocidad de acortamiento circunferencial.
No nos referiremos a otros índices funcionales (masa, estrés
parietal, etc.) ya que no son de uso habitual.
A. Fracción de Eyección del ventrículo izquierdo
(FEVI)
Es el porcentaje de volumen de fin de diástole eyectado,
y se determina con la fórmula:
Vtd-Vts x 100 (1)
Vtd
siendo Vtd y Vts los volúmenes telediastólico y telesistólicos
del VI, respectivamente.
Los rangos normales se consideran entre 56 y 78%(1-2), otros autores
hablan de 61%±10%(3). Por debajo de 54% se acepta generalmente
que la FEVI está disminuída.
B. Volumen sistólico (Vs)
Es el volúmen eyectado, el que multiplicado por la frecuencia
cardíaca permite determinar el gasto cardíaco. Los
cálculos de volumen se pueden realizar con ecocardiografía1,
o con doppler multiplicando la integral de la velocidad-tiempo del
flujo sanguíneo determinada con doppler pulsado a nivel sub-valvular
aórtico, por el área de sección del tracto
de salida del VI (TSVI) determinado con ecocardiografía 2D:
Vs= VTI . r2 . 3.1416 (2)
siendo VTI la integral velocidad-tiempo y r el radio del TSVI.
El valor normal homologado a lo definido por angiografía
es 45 +- 13 ml/m2. (4)
C. Fracción de Acortamiento (Fa).
Determina el porcentaje de acortamiento del diámetro telediastólico
del VI durante la sístole (5):
Fa. = Dtd - Dts x 100 (3)
Dtd
siendo Dtd y Dts los diámetros telediastólico y telesistólico
respectivamente.
Se considera que los pacientes con FEVI normal tienen una Fa mayor
de 25%.
Valores inferiores a 25% obligan a pensar en disfunción ventricular
pero no cuantifica el grado de disfunción. Debe utilizarse
el plano perpendicular al septum interventricular y la pared posterior
con modo M guiado por la imágen bidimensional (2D), y en
las proyecciones paraesternales, especialmente el eje corto, lo
que impide aplicarlo cuando existen trastornos de la contractilidad
en áreas cercanas al ápex.
D. Velocidad de acortamiento circunferencial (Vcf).
Es un método derivado del anterior donde se relacionan los
diámetros sistólico y diastólico con el tiempo
de eyección (Te) medido con doppler o en modo M a nivel valvular
aórtico:
Vcf = Dtd -Dts x Te (4)
Dtd
Valores normales: por encima de 1.1 circunferencias por segundo.
Tiene las misma limitaciones que la FA al inferir el movimiento
circunferencial del ventrículo a partir de la variación
de sus diámetros perpendiculares al septum y la pared posterior,
por lo tanto no es confiable su aplicación cuando existen
otras alteraciones del movimiento segmentario en un plano diferente
al señalado.
2. METODOS QUE PERMITEN VALORAR LA FUNCION SISTOLICA GLOBAL DEL
VENTRICULO IZQUIERDO
A. MODO 2D
Históricamente, los métodos para valorar volúmenes
ventriculares y calcular la fracción de eyección y
el volúmen sistólico son:
§ método área-longitud
§ regla de Simpson.
§ detección automática de bordes.
La valoración de la fracción de eyección es
un índice que estima la contractilidad o función ventricular
a través del análisis de los volúmenes de fin
de diástole y fin de sístole permitiendo estimar qué
porcentaje del volúmen diastólico es expulsado en
cada latido.
El cálculo de estos volúmenes se ha determinado por
medio de diferentes fórmulas dependiendo de la figura geométrica
(6,7) utilizada para representar el VI.
Para el método área longitud se utiliza la figura
geométrica elipsoide prolata, que originariamente aplica
la fórmula diámetro-longitud:
V= 4/3 Pi. L x D1x D2 (5)
2 2 2
donde V= volúmen, Pi=3.1416, L= eje mayor del VI en la proyección
de 2 cámaras desde el ápex al anillo mitral, y D1
y D2 los ejes menores a nivel de los músculos papilares.
El método área-longitud mide los áreas en los
enfoques apicales 4 y 2 cámaras, y también los ejes
mayores ápex-mitrales correspondientes:
V= Pi. L1 ( 4 A1) (4 A2 ) (6)
6 Pi.L1 Pi.L2
donde A1 y A2= áreas del VI en 4 y 2 cámaras repectivamente,
L1 y L2 = los ejes mayores en 4 y 2 cámaras respectivamente.
Una variante de éste método bi-planar, es el monoplanar
que utiliza solamente la proyección apical 4 cámaras:
V= 8 (A1) 2 (7)
3.Pi.L
El método área-longitud tiene una correlación
con la angiografía de r 0.80 y es mejor que el diámetro-longitud.
La regla de Simpson asume que la sumatoria de una serie de pequeñas
áreas o secciones similares a partir de la división
del eje mayor del VI en X número de segmentos permite calcular
el volúmen de la cavidad ventricular tanto en sístole
como en diástole con una r= entre 0.90 a 0.97 respecto a
la angiografía .
Lo práctico de este método es que se adapta a la deformación
que pueda tener el ventrículo en función de su patología
(8-12)
Matemáticamente es complejo para hacerlo en forma manual,
pero en la actualidad todos los equipos vienen con el software necesario
para hacer el cálculo automáticamente.
Existen otras figuras geométricas que han sido experimentadas
y que consisten en combinación de distintas figuras a saber:
cilindro-cono, cilindro-cono truncado, cilindro hemielipsoide, cono
truncado hemielipsoide, que no han permanecido en el tiempo y actualmente
han caído en desuso por lo cual no serán analizadas.
Detección automática de bordes.
Es un método software dependiente de un programa de detección
automática de bordes endocárdicos que al definir el
área de interés en el VI, analiza automáticamente
el volúmen sistólico y diastólico así
como la fracción de eyección en tiempo real. Es un
método convalidado con respecto a otros, con una r entre
0.87 y 0.92 con ventriculografía radioisotópica y
resonancia nuclear magnética (13,14) pero su mayor limitante
como lo es para todos los métodos referidos, es la dependencia
con la calidad y la ganancia de la imagen.
Es así que la reproducibilidad es buena para el método
área-longitud tanto intra como interobservador en el cálculo
de volúmenes (r=0.96) y menor para fracción de eyección
(r=0.84). El método de Simpson también presenta confiable
reproducibilidad pero es más dependiente de la definición
del endocardio, por lo cual es aconcejable que en todos los métodos
sean necesarias varias mediciones así como determinar sus
promedios para optimizar los resultados.
El método de Simpson es el más utilizado y es con
el que cuentan la mayoría de los ecocardiógrafos modernos,
pues se puede aplicar en todas las situaciones, incluyendo las remodelaciones
cavitarias provocadas por aneurismas o dilatación.
El volúmen de fin de sístole (Vts), es en sí
mismo, un índice de fuerte valor pronóstico con respecto
a la evolución de los pacientes (3). Los valores normales
son 34 ml en hombres, y 29 ml en mujeres, y vinculado a la superficie
corporal es 18 ml/m2 para ambos. Estudios angiográficos en
pacientes coronarios demostraron que pacientes con un Vts mayor
de 45 ml/m2 presentaban una mortalidad de 150 por mil anual, y un
Vts menor de 45 ml/m2, 50 por mil anual. Metodológicamente
el cálculo del Vts es más confiable pues el endocardio
en sístole se distingue mejor para trazar el área
del VI.
B. MODO M.
El modo M es el método pionero en la valoración de
la función ventricular por ecocardiografía, pero su
utilización ha perdido actualidad e importancia frente al
desarrollo de otros métodos más específicos.
Clásicamente los índices que permite calcular son
la Fa y la Fcf. También la FEVI puede ser estimada asumiendo
la figura de una elipsoide-prolata para el VI (ver fórmula
[4] ). También se asumió que los dos ejes menores
eran de dimensiones similares, y que el eje mayor es equivalente
al doble de los ejes menores por lo cual la formula se puede simplificar:
(16,17)
FEVI= Dtd3- Dts 3 X 100 (8)
Dtd3
Esa una única medida en el enfoque paraesternal eje largo
con modo M, en sístole y diástole nos permite calcular
FEVI. Este método es de muy baja especificidad, pues es muy
útil en ventrículos normales, pero en los ventrículos
dilatados y/o asimétricos donde las relaciones de sus ejes
se altera no es confiable su utilización. También
ofrecen limitaciones las alteraciones del movimiento del tabique
interventricular como en el caso del bloqueo de rama izquierda,
estímulo de marcapaso o sobrecarga de volúmen del
ventrículo derecho.
Intentando salvar estos problema a través de formulas matemáticas,
se desarrolló la formula de Teichholz, que introducía
un factor de corrección que permitía mejor correlación
con la angiografía pero que igualmente no demostraba resultados
confiables: (18)
V= ( 7) x D3 (9)
2.4+D
La correlación con angiografía fue de r = 0.69, pero
actualmente estos métodos tienen escasa utilización
en la práctica diaria.
C. DOPPLER
La valoración de la función ventricular por doppler
implica el estudio del flujo sanguíneo donde podemos analizar:
la velocidad de eyección, el tiempo de eyección, la
aceleración y desaceleración de la eyección,
el volúmen sistólico, el gasto cardíaco, y
relación dP/dt.
De todos estos parámetros el que se vincula más estrechamente
con la contractilidad miocárdica es la relación dP/dt
(19,20)
Relación dp/dt.
El incremento de la presión ventricular durante el período
eyectivo (dp) vinculada al tiempo (dt) es un índice de contractilidad
ventricular muy efectivo. Este concepto extraído de la angiografía
se puede utilizar en ecocardiografía, pero requiere de la
presencia de insuficiencia mitral en el paciente investigado. Con
doppler contínuo se registra el flujo regurgitante con una
velocidad de barrido de 100 M/S y en su contorno se definen dos
puntos a 1m/s (V1) y a 3m/s (V2) que representan la variación
de presión de acuerdo a la fórmula de Bernoulli modificada
4V2 , entre 4 y 36 mmhg ( dp 32 mmhg) Luego se mide el tiempo que
demora en pasar de 4 (T1) a 36 mmhg ( T2) y de la relación
de ambas medidas surge un valor en mmhg/sec :
Dp/dt= V2-V1 (10)
T2-T1
Se consideran normales valores mayores de 1200 mmhg/seg, por debajo
de este valor se considera que existe una disfunción ventricular,
y las variaciones del dP/dt en más o en menos, reflejan mejoría
o empeoramiento de la contractilidad miocárdica global.
TABLA 1 Métodos ecocardiográficos cuantitativos para
determinar la función sistólica del ventrículo
izquierdo
Indice Método Fórmula Valores normales Observaciones
FEVI 2D Simpson (r0.90)1 L >56% Depende de buena definición
de los bordes endocárdicos
FEVI 2D Detección automática de bordes(r0.92)1 L >56%
Soft-ware inhabitual en ecocardiógrafos
Volúmen de fin de sístole 2D Simpson (r0.96)2 L Depende
de buena definición de bordes endocárdicos
FEVI 2D Area-longitud(r0.80) [7]2L >56% Depende de la definición
de los bordes endocárdicos
FEVI Modo M Teichholz (r0.69) (9)2 L >56% Confiable en ventrículos
izquierdos no remodelados
Fac Modo M Vtd-Vts x 100 (1) Vtd 2 L >25% No cuantifica el grado
de disfunción del ventrículo izquierdo
Vcf Modo M Dtd -Dts x Te (4) Dtd OPC >1.1 circ/seg Confiable
en ventrículos izquierdos no remodelados
Volúmen sistólico 2DDoppler (5)OPC 45 ± 13
ml/m2. Con precaución en la medida del TSVI
Dp/Dt Doppler CWInsuficiencia mitral V2-V1 (10)T2-T1 Sobre curva
de IMOPC >1200mmHg/s Depende de la presencia de IM y de un buen
registro espectral
1 L, 2 L y OPC : métodos de primera línea, segunda
línea y opcionales respectivamente
Otras referencias como en el texto.
3. VALORACION SUBJETIVA DE LA FUNCION SISTOLICA GLOBAL DEL VENTRICULO
IZQUIERDO.
La valoración subjetiva de la función ventricular
por ecocardiografía es un método ampliamente usado
en la práctica diaria habitual. Estudios comparativos con
angiocardiografía radioisotópica han demostrado buen
índice de correlación con r= 0.81 y 0.88 lo cual demuestra
que es un método confiable en personal experimentado(21,22).
La variabilidad mostró diferencias sustanciales en pacientes
individuales con valores de 1.8% a 3.6% para medicina nuclear, versus
13.4 a 17.4% en ecocardiografía (22). Este dato nos obliga
a ser muy minuciosos en pacientes donde el dato de FEVI es muy importante,
y tiene incidencia en el seguimiento evolutivo y terapéutico.
En estos casos es mejor utilizar medicina nuclear o métodos
ecográficos cuantificables. La estimación visual se
debe manejar en términos globales y mencionar entre que rangos
se ubica la FEVI estimada, leve, moderada, o severa sin especificar
valores puntuales
4. LA FUNCION VENTRICULAR SISTOLICA GLOBAL EN PACIENTES CON FIBRILACION
AURICULAR.
Distintos factores contribuyen a afectar la función ventricular
en los pacientes con fibrilación auricular, a saber: 1) incremento
de la frecuencia cardiaca, 2) pérdida de la contribución
auricular en el llenado ventricular, 3) el ritmo irregular, 4) probable
asociación con miocardiopatía. (23)
La capacidad contráctil miocárdica no debe encontrarse,
necesariamente intrínsecamente afectada, sobretodo en los
pacientes con fibrilación auricular aislada, aunque considerando
los mecanismos de Frank-Starling en el control del inotropismo cardíaco,
una disminución en el volúmen de fin de diástole
determina de alguna manera, una disminución en la función
ventricular sistólica.
Ha sido demostrado que el incremento excesivo de la frecuencia cardiaca
y el ritmo irregular generan una disminución en el llenado
ventricular, con disminución consecuente del volúmen
de fin de diástole y por consiguiente del volúmen
sistólico, con una mayor variabilidad de índices como
la integral velocidad-tiempo en aorta y la integral velocidad-tiempo
mitral, fundamentalmente en pacientes con función ventricular
normal. En los pacientes con falla cardiaca previa, que ya presentaban
presiones de llenado aumentadas, es menor porcentualmente la disminución
del llenado ventricular y la variabilidad en las integrales velocidad-tiempo
mitral y aórtica, comparado con pacientes normales. (23-25)
Estas consideraciones nos obligan a sugerir algunas recomendaciones
a la hora de valorar con ecocardiografía la función
ventricular en pacientes con fibrilación auricular.
a- Los métodos e índices que utilizamos son los mismos,
pero debemos siempre tener presente la frecuencia cardiaca del paciente
estudiado. En pacientes con frecuencia cardíaca igual o mayor
a 120 pm, o sea un intervalo R-R < 500 ms, se debe estimar la
FEVI dentro de rangos globales: leve, moderada o severa, y aclarar
la situación cronotrópica del paciente al momento
del estudio.
b- En los pacientes que presentan frecuencia cardiaca controlada,
intervalo R-R entre 700 y 1000 ms, se puede calcular la FEVI con
los métodos conocidos, promediando 5 latidos.(23-26)
5. METODOS AUXILIARES DE VALORACIÓN
Han sido descriptas una serie de mediciones para la valoración
indirecta de la función ventricular que auxilian en la estimación
de la misma, fundamentalmente cuando la valoración por métodos
cuantitativos no es satisfactoria por calidad subóptima del
estudio.
Distancia E-septum interventricular
Se mide la distancia entre la cúspide inicial de la apertura
mitral y el septum interventricular, en modo M, y cuyo valor normal
es hasta 7 mm de separación en pacientes con función
ventricular normal. Una mayor separación habla de disfunción
contráctil, aunque no estima el grado de disfunción.
Algunos trabajos refieren que una separación mayor de 21
mm implican una severa disfunción y es un índice del
mal pronóstico (27). La válvula mitral engrosada y
estenótica, o la insuficiencia aortica severa son situaciones
en que este signo pierde especificidad.
Otros índices como la apertura y cierre pico de la válvula
mitral y la determinación de los intervalos de tiempo sistólico
usando los ecogramas mitral y aórtico han caído en
desuso y no serán analizados.
6. VALORACION DE LA CONTRACTILIDAD SEGMENTARIA DEL VENTRICULO IZQUIERDO
Una serie de estudios realizados en la década de los 70
revelan que la capacidad contráctil del miocardio está
en estrecha relación con el flujo coronario, y se expresa
como un aumento del grosor parietal del VI durante la sístole,
como consecuencia del acortamiento de las miofibrillas. El engrosamiento
sistólico está más relacionado al flujo sanguíneo
sub-endocárdico que a las capas más externas (28).
Es posible objetivarlo (29) mediante la determinación del
coeficiente de engrosamiento sistólico (CES) que en el septum
interventricular es mayor de 0.25 y de la pared inferior mayor de
0.35 mediante la fórmula:
CES= Gts-Gtd (9)
Gtd
donde Gts es el grosor telesistólico y Gtd el grosor telediastólico
del VI respectivamente.
Como consecuencia de este engrosamiento parietal se genera un desplazamiento
del endocardio que en el septum interventricular será de
3-8 mm y en la pared inferior de 8-12 mm, objetivable desde la proyección
paraesternal eje largo tanto en modo M como 2D.
El resto de las paredes del VI podrán ser visualizadas con
la técnica 2D, con mayor dificultad en los segmentos correspondientes
a la pared lateral, donde muchas veces se observa solamente el desplazamiento
endocárdico y no su engrosamiento.
Estamos en presencia de una hipoquinesia cuando se encuentren valores
por debajo de los señalados, aquinesia a la ausencia de engrosamiento
sistólico y disquinesia cuando el movimiento es paradojal.
Los pacientes afectados de aquinesia son fundamentalmente aquellos
que han tenido infarto agudo de miocardio y en quienes ha quedado
un sector sustituído por fibrosis. Desde el punto de vista
ecocardiográfico (30) se objetiva como una disminución
del grosor diastólico de la pared ventricular que es un 30%
más fina que los segmentos adyacentes y presenta mayor ecogenicidad.
Se ha corroborado en un 95% la presencia o ausencia de cicatriz
fibrótica, con microscopía o por inspección
quirúrgica, lo que ubica a la ecocardiografía como
un método altamente sensible y específico para este
diagnóstico.
División segmentaria del VI y nomenclatura
Por medio de los cortes ecotomográficos bidimensionales,
es posible dividir el VI en 16 segmentos como lo ha aconcejado la
Sociedad Americana de Ecocardiografía (31) y que ha sido
universalmente aceptado.
La división contempla 6 segmentos a nivel basal, 6 segmentos
a nivel ventricular medio y 4 segmentos apicales los que se distribuyen
en tercios: basal, medio y apical y se corresponden con los territorios
coronarios de la arteria descendente anterior (ADA), coronaria derecha
(ACD) y circunfleja (ACX) como se muestra en el diagrama 1.
Se asigna el segmento 15 a la ACX o a la ACD dependiendo que la
dominancia coronaria sea izquierda o derecha respectivamente (32).
La nomenclatura que utilizamos está de acuerdo con la ubicación
del VI respecto a la pared anterior del tórax adelante y
el diafragma abajo y atrás. Su aspecto es cónico con
su vértice a la izquierda y abajo identificándose
3 paredes: lateral o izquierda , inferior o diafagmática
y septal o derecha. También presenta un vértice o
ápex y una base en correspondencia con el ostio atrioventricular
y la válvula mitral (32).
La pared lateral está compuesta por los segmentos laterales
anteriores que corresponden al territorio de ADA y por los segmentos
laterales posteriores que corresponden a la ACX.
La pared inferior está compuesta por los segmentos inferiores
o diafragmáticos que corresponden al territorio de la ACD
y los inferiores laterales que corresponden al territorio de la
ACX.
La pared septal está compuesta por los segmentos septales
anteriores, que ocupan los 2/3 y corresponden a la ADA y los posteriores
que ocupan el tercio restante y corresponden al territorio de la
ACD.
El vértice o ápex está compuesto por un segmento
anterior que corresponde a la ADA, uno lateral que corresponde a
la ACX uno inferior que corresponde a la ACD ó ACX según
de cual coronaria dependa la arteria descendente posterior derecha
o izquierda respectivamente y uno septal que corresponde a la ACD.
Ecocardiográficamente los segmentos laterales anteriores
y apical anterior configuran lo que denominamos la pared anterior,
los segmentos laterales posteriores y el
segmento lateral apical , la pared lateral, los segmentos inferiores
laterales, la pared posterior, los segmentos diafragmáticos
o inferiores y el segmento apical inferior la pared inferior y los
segmentos septales, el septum interventricular.
La proyección apical de 4 cámaras que obtiene habitualmente
el máximo diámetro de ambos ventrículos pasando
por las válvulas atrioventriculares y ambos septums intercavitarios
alineados longitudinalmente , se corresponde con la posición
4C del diagrama 1, y transecta los segmentos septales anteriores
1 y 7, el septal apical (el 16), el lateral apical ( el 14) y los
segmentos laterales 9 y 3. En el diagrama 2, se muestran la imagen
obtenida y su correspondencia segmentaria.
Con la rotación (flechas) antihoraria del transductor de
ultrasonidos desde esta posición y sin desplazarlo,se logra
una proyección de 4 cámaras con menor diámetro
del ventrículo derecho ( 4C a ), pero visualizándose
los segmentos septales posteriores 6 y 12.
En cambio, si rotamos en forma horaria obtenemos una figura similar
por tener también un diámetro menor de VD, pero con
la imagen del tracto de salida del VI y la válvula aórtica
también denominada proyección de 5 cámaras
(4C b).
Desde esta proyección, obtenemos nuevamente los segmentos
septales anteriores con el agregado de los segmentos posteriores
4 y 10 y el segmento apical inferior (el 15).
La proyección de 2 cámaras que obtiene solamente el
VI y la aurícula izquierda se corresponde con la posición
2C del diagrama 1, y transecta los segmentos 2,8 y 13 de la pared
anterior, y los segmentos 5,11 y 15 de la pared inferior.
Con la rotación antihoraria desde esta posición, se
obtiene la proyección 2Ca que también se denomina
eje largo apical modificado y que es similar al enfoque paraesternal
eje largo. Desde aquí observamos los segmentos septales anteriores
1 y 7 y los segmentos posteriores 4 ,10 y 15 similar a la proyección
4C b.
7. RECOMENDACIONES TÉCNICAS:
En la adquisición de imágenes y su calidad, es donde
se define la confiabilidad de las mediciones a realizar y el resultado
del estudio.
En términos generales la adquisición de imágenes
debe priorizar la definición del borde endocárdico,
con el ajuste de profundidad, ganancia general y lateral.
Para el cálculo de la FEVI utilizando la vista apical 4 cámaras,
se debe procurar desplegar ambos ventrículos en sus máximas
dimensiones no incluyendo el tracto de salida del VI, y en la vista
apical 2 cámaras no debe incluirse la aorta ni el ventrículo
derecho.
El eje largo se mide en el plano apical tomando el eje ápex-mitral
que corresponde al anillo mitral para el cálculo de volúmenes
diastólicos y el punto de contacto del borde libre de las
valvas mitrales para el cálculo de los volúmenes sistólicos.
Los eje menores se medirán en el eje corto paraesternal en
un plano perpendicular al septum interventricular y la pared inferior,
a nivel de los músculos papilares.
En el cálculo de volúmenes ventriculares usando la
regla de Simpson, aconsejamos por su practicidad, el método
monoplanar en el enfoque apical de 4 cámaras.
La tecnología de segunda armónica constituye un herramienta
de gran valor en la definición del borde endocárdico,
por lo que no debe escatimarse su utilización cuando los
equipos cuentan con ella, no obstante no es aconcejable para la
medición del grosor parietal del VI, ya que lo sobrevalora,
por lo cual siempre debe utilizarse en su defecto, la imágen
fundamental.
8. CRITERIOS DEL CONSENSO PARA LA DETERMINACION DE LA FUNCION SISTOLICA
DEL VENTRICULO IZQUIERDO
Si bien en la actualidad la ecocardiografía no puede considerarse
el patrón oro en la valoración de la función
ventricular sistólica, la facilidad de su realización
e inocuidad la han transformado en el test de elección en
la práctica médica para el control y seguimiento de
pacientes con disfunción ventricular sistólica.
A la misma vez ello obliga a extremar los cuidados a la hora de
determinar la función sistólica ventricular, por lo
cual consideramos prudente realizar una serie de precisiones.
Por la evidencia acumulada hasta el momento actual, la FEVI es el
índice de valoración de la función ventricular
más utilizado y la ecocardiografía 2D tiene buena
correlación con otras técnicas, ya sea por valoración
subjetiva, o por métodos cuantitativos.
El presente comité definió manejar la siguiente clasificación
para homogeneizar criterios en los informes:
FEVI
Normal: ³ 55%
Disminuida en grado leve: 45 a 54%
Disminuida en grado moderado : 35 a 44%
Disminuida en grado severo: < 35%
Esta división respeta el criterio clásico de considerar
en tres escalones la afectación de la función ventricular,
pero en los últimos años han aparecido trabajos multicéntricos
que demuestran que pacientes con disfunción ventricular y
una FEVI inferior al 40% tienen una mortalidad mayor(33), por lo
cual este dato tiene un fuerte valor predictivo, y se requiere intervención
terapéutica intensa para mejorar el pronóstico. Conjuntamente
otros estudios demuestran que un incremento de la FEVI en más
de 5% luego de un tratamiento instituido, es un factor de buen pronóstico
en la evolución y sobrevida de los pacientes (34). Esta realidad
nos obliga a ser muy cuidadosos en el informe de la FEVI, especialmente
cuando se estima que está moderadamente disminuída
(FEVI entre 35-44%) pues se debe intentar precisar con la mayor
certeza posible si el paciente se encuentra por encima o debajo
del 40% ya que este dato conlleva decisiones terapéuticas
específicas y de seguimiento.
Por este motivo es que recomendamos además del análisis
visual, objetivar los datos con las mediciones recomendadas lo que
permite convalidar en forma integrada una mayor precisión
de los resultados.
Frente a la imposibilidad técnica de mediciones, y enfrentados
a la estimación estrictamente subjetiva de la valoración
de la función sistólica del ventrículo izquierdo,
coincidimos que un técnico adecuadamente entrenado es capaz
de valorar con un razonable nivel de confiabilidad los grados de
disminución leve o severa.
Pero de todas formas sugerimos la conveniencia de informar el rango
en que se estima se encuentra la FEVI y no un número puntual
dada la variabilidad interobservador e intraobservador que oscila
entre un 6 y 10% (35)
Esta recomendación es especialmente dirigida a los pacientes
con fibrilación auricular en quienes es conveniente además
informar la situación cronotrópica en el momento del
estudio.
Deben tomarse en cuenta también las condiciones hemodinámicas
de un paciente que esta bajo estímulo inotrópico,
u otra situación patológica particular al momento
del estudio ecocardiográfico, que amerite una aclaración
en el informe correspondiente.
En general, la ecocardiografía con el potencial de todas
sus modalidades, permite determinar con adecuado margen de certeza
la función sistólica del VI, potenciada por la valoración
subjetiva de un operador experimentado. No obstante, en la imposibilidad
de su realización, debemos referir al paciente a otra técnica
alternativa, especialmente cuando ello implique tomar una conducta
en el tratamiento.
BIBLIOGRAFIA
1- Kennedy JW, et al: Quantitative Angiography: I. The normal left
ventricle in man.
Circulation 34 :272,1966.
2- Shiina A, Tajik AJ: Prognostic significance of regional wall
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Consenso de Función Diastólica
Comité de Ecocardiografía
Sociedad Uruguaya de Cardiología
1. INTRODUCCION
La insuficiencia cardíaca congestiva constituye uno de los
problemas cardíacos más frecuentes en adultos. En
los Estados Unidos de Norteamérica se diagnostican aproximadamente
400.000 nuevos casos por año.1,2 Entre los pacientes con
insuficiencia cardíaca congestiva, la prevalencia de una
función sistólica normal oscila entre 13% y 74% según
diversas publicaciones3 siendo este hallazgo más común
entre mujeres que entre hombres.4
Oh y colaboradores refieren, que la génesis de este síndrome
resulta de una combinación de disfunción sistólica
y diastólica en las dos terceras partes de los casos. En
el tercio restante, la causa del síndrome de insuficiencia
cardíaca congestiva es exclusivamente una disfunción
diastólica.1,2
De un modo u otro, esto implica, que la disfunción diastólica,
está presente en todos los pacientes portadores de insuficiencia
cardíaca congestiva, debido a que, en definitiva, la elevación
de la presión del llenado del ventrículo izquierdo
constituye la vía final común de todos los padecimientos
que llevan a producir síntomas de insuficiencia cardíaca.11
El pronóstico de los pacientes con disfunción diastólica
aislada es más favorable que el de los pacientes con disfunción
sistólica. Sin embargo, cuando a estos pacientes con disfunción
diastólica aislada, se los compara con una población
de sujetos normales, equivalente en edad y sexo, su riesgo de muerte
es cuatro veces superior.4
Anomalías del llenado ventricular izquierdo han sido demostradas
en la enfermedad arterial coronaria, con o sin disfunción
sistólica, en la hipertensión arterial sistémica,
en las valvulopatías, en las miocardiopatías, en la
diabetes mellitus, y en una variedad importante de otras enfermedades
sistémicas.5-18
En varios estados patológicos, como la hipertrofia miocárdica
y la enfermedad arterial coronaria, las anormalidades del llenado
ventricular frecuentemente preceden a la disfunción sistólica
7,19 y en algunas condiciones, como la hipertensión arterial
sistémica, las anormalidades de la función diastólica
pueden incluso ser detectadas antes de que existan otras manifestaciones
clínicas de la enfermedad.13,20
Aunque la intensidad del primer ruido cardíaco suele ser
normal en la disfunción diastólica aislada y está
habitualmente disminuido en la disfunción sistólica,
la diferenciación clínica de estas dos entidades,
es dificultosa únicamente con el aporte de la historia clínica,
el examen físico, el electrocardiograma y la radiografía
de tórax.21
El cateterismo cardíaco es la técnica estándar
que permite la medida directa de las presiones de llenado del ventrículo
izquierdo y los patrones de relajación ventricular, pero
no es de aplicación práctica para el diagnóstico
ni para el seguimiento longitudinal de los enfermos.21
Algunos procedimientos tales como la angiografía con radioisótopos,
la tomografía computada y la resonancia magnética,
permiten valorar la función diastólica de un modo
indirecto, por análisis de los cambios del volumen ventricular
durante la diástole1, pero por su practicidad y menor costo,
la ecocardiografía con Doppler se ha constituido en la técnica
de elección para la valoración de este problema al
lado de la cama del enfermo.21
En pacientes con infarto agudo del miocardio o en portadores de
miocardiopatía dilatada o infiltrativa, el estudio con Doppler
de los patrones de llenado del ventrículo izquierdo, es capaz
de predecir el desarrollo de insuficiencia cardíaca congestiva,
la necesidad de un trasplante cardíaco, o la muerte prematura.9,14,22,23
Por todos estos motivos, resulta plenamente justificada, la realización
de un esfuerzo tendiente al diagnóstico ágil y preciso
de este problema al lado de la cama del enfermo, y se torna imprescindible
manejar pautas bien definidas, que sean de uso generalizado y común
entre todos aquellos que realizan ecocardiografía.
Este es el propósito que ha impulsado al Comité de
Ecocardiografía de la Sociedad Uruguaya de Cardiología
a diseñar este trabajo de consenso en función diastólica.
2. DEFINICIONES, FISIOLOGÍA DE LA DIÁSTOLE
Y CORRELACIÓN HEMODINÁMICA CON EL REGISTRO DOPPLER
Una función diastólica normal, permite el llenado
adecuado de los ventrículos, tanto en reposo como durante
el ejercicio, sin un incremento anormal de la presión diastólica
final del ventrículo correspondiente y de la presión
media auricular.2,24
Una función diastólica normal, permite también
que durante el ejercicio, los ventrículos aumenten el volumen
de su llenado diastólico en forma acorde a las demandas del
esfuerzo, para poder mantener un adecuado gasto cardíaco
durante el mismo.24
La función diastólica del corazón es una secuencia
compleja de varios eventos interrelacionados (relajación
ventricular, succión diastólica, fuerzas viscoelásticas
del miocardio, restricción pericárdica, interacción
entre ambos ventrículos y contribución auricular).11,12,25,26,27
Sin embargo, con fines prácticos, se vuelve necesario manejar
una concepción más simplificada del proceso, que nos
permita un diagnóstico y un tratamiento adecuados de las
alteraciones de la función diastólica.21
Dos grandes conceptos fisiológicos deben tenerse presentes
a la hora de analizar la función diastólica:
1) La Relajación Ventricular que es un mecanismo activo consumidor
de energía y dependiente también de la capacidad de
retracción elástica del miocardio (succión)
2) La Rigidez de las Cámaras Ventriculares. El concepto de
"rigidez" quizás pueda definirse mejor con la siguiente
expresión tomada de "Cuanto más rígida
sea una cámara, mayor presión de llenado se requerirá,
para introducir en la misma, un volumen dado de fluido".
Para lograr una mejor comprensión de todo el proceso, puede
ser útil concebir al ciclo cardíaco como constituido
por: 1) Contracción Sistólica; 2) Relajación
Ventricular y 3) Llenado Diastólico,21 una modificación
del modelo propuesto por Brutsaert y colaboradores.26,28
La Contracción Sistólica abarca el período
de contracción isovolumétrica y la primera mitad de
la fase de eyección.
La Relajación Ventricular comprende una gran porción
de la segunda mitad del período eyectivo, el período
de relajación isovolumétrica y la fase de llenado
rápido.
Durante todo este período los ventrículos se están
relajando. Esta fase es un proceso complejo energía-dependiente,
durante el cual los elementos contráctiles son desactivados
y las miofibrillas retornan a su longitud original previa a la contracción
ventricular.
En un corazón normal, la relajación comienza durante
la mesosístole y continúa hasta el primer tercio del
período de llenado diastólico. La relajación
ventricular está influída por el proceso activo energía-dependiente
propio de la misma, de las condiciones de carga ventricular (pre
y postcarga)25,26,29 y por la uniformidad de la relajación28.
Este último concepto cobra relevancia en la cardiopatía
isquémica, en la que la afectación isquémica
de las miofibrillas suele ser segmentaria y de este modo, la asinergia
en la relajación, entre otros factores, también contribuye
de un modo global a la alteración del llenado diastólico.30
Técnicas como el Modo M Color y el Doppler Tisular30,31 de
aplicación relativamente reciente, han cobrado importancia
en la valoración de estos aspectos de la función diastólica.
La relajación ventricular activa, genera una disminución
de la presión intraventricular hasta un punto en el que la
misma resulta inferior a la presión auricular. En este momento
ocurre la apertura de la válvula mitral y comienza el llenado
diastólico. Pero antes de que esto suceda, durante el período
que se extiende entre el cierre de la válvula aórtica,
una vez finalizado el período eyectivo, y la apertura de
la válvula mitral, se produce una fase denominada fase de
relajación isovolumétrica en la que la consecuencia
de la relajación, se traduce únicamente por descenso
de la presión intraventricular, no existiendo por el momento
ingreso de volumen al mismo. La duración de este período
(tiempo de relajación isovolumétrica) es medible ecocardiográficamente
en casi todos los pacientes y se extiende entre el chasquido de
cierre aórtico y el comienzo del flujo mitral (10 a 20 mseg
antes de su chasquido de apertura).32
Vale la pena recordar que esta medida no es expresión del
rango de relajación, sino del tiempo que demora la relajación
isovolumétrica por lo que es una medida relativamente inespecífica,
que está influida no sólo por el proceso activo de
la relajación, sino también por los factores que afectan
el tiempo de cierre valvular aórtico y por los factores que
alteran el tiempo de apertura mitral. Por lo tanto el tiempo de
relajación isovolumétrica constituye una medida que
no debe ser usada en forma aislada sino más bien como confirmación
de otros hallazgos.31
Luego de esta fase, comienza la fase de llenado ventricular. En
adultos sanos de mediana edad, el 75% del llenado diastólico
ocurre pasivamente durante la fase temprana de la diástole
(período de llenado rápido) porque durante este tiempo
el gradiente de presión entre aurícula y ventrículo
es elevado. En el registro con Doppler esta fase está representada
por la onda E del flujo mitral.
En la medida que el Llenado Rápido se va completando, la
presión intraventricular se eleva hasta un punto en el que
la velocidad de llenado se enlentece por disminución del
gradiente de presión entre la aurícula y el ventrículo.
Es el período de llenado lento que depende básicamente
de la rigidez de la cámara. Esto es; cuanto más rígida
es la cámara que recibe el flujo, más rápidamente
se elevará su presión (para un volumen de flujo dado)
y por consiguiente, también en forma más rápida,
la presión ventricular alcanzará el nivel de presión
auricular y el proceso de llenado se detendrá. Este tiempo
es medible por Ecocardiografía Doppler y se denomina Tiempo
de Desaceleración de la onda E.
La última fase del llenado diastólico la proporciona
la contracción auricular. Esta contribución representa
el 25 a 30% del llenado diastólico en un individuo normal
de mediana edad y se expresa en el registro con Doppler espectral
por la onda A del flujo mitral.
Desde finales de los 80' y durante los 90' se comprendió,
que el registro con Doppler del flujo de las venas pulmonares, ayudaba
a comprender mejor las características del llenado diastólico
del ventrículo izquierdo.33,34,35 Un registro adecuado del
flujo de venas pulmonares, puede obtenerse en casi todos los pacientes
mediante ecocardiografía transesofágica y con adecuado
entrenamiento, también puede lograrse mediante ecografía
transtorácica, en 70% a 95% de los pacientes.24, 29,33,35-38
El flujo pulmonar es bifásico y tiene lugar en los puntos
de baja presión de la curva de presión auricular.
(Onda X durante la diástole y onda Y durante la sístole).32
Durante la sístole ventricular, el anillo mitral desciende
en dirección apical, provocando una disminución de
la presión intrauricular y consiguientemente, la aurícula
comienza su llenado con flujo procedente de las venas pulmonares.
En el registro de venas pulmonares se inscribe la onda S que es
coincidente con el descenso Y de la curva de presión auricular.
La presión auricular aumenta entonces hasta un punto en que
el llenado auricular prácticamente se detiene. Cuando la
misma supera la presión ventricular, ocurre la apertura de
la válvula mitral comenzando el período de llenado
rápido ventricular (Onda E del registro de flujo mitral).
Como consecuencia, la presión auricular cae y prosigue el
aporte de flujo hacia la aurícula procedente de las venas
pulmonares (Onda D del registro de venas pulmonares que es coincidente
en el tiempo con la onda E del flujo mitral y con el descenso X
de la curva de presión auricular). Durante este tiempo en
realidad la aurícula izquierda se comporta como un conducto
que permite el libre pasaje de sangre desde las venas pulmonares
directamente al ventrículo izquierdo.32 Cuando existe un
compromiso de la relajación ventricular, el vaciamiento de
la aurícula izquierda ocurre más lentamente y el llenado
diastólico auricular se reduce. Esto se manifiesta en la
curva del flujo de venas pulmonares como una disminución
de la amplitud de la onda D.
Finalmente, durante la contracción auricular, (coincidente
con la onda A del flujo mitral), se produce un flujo reverso en
las venas pulmonares. La magnitud del mismo depende del nivel de
presión auricular antes de la sístole atrial. Esta
presión es comparable a la presión media auricular
y por consiguiente a la presión de enclavamiento capilar
pulmonar (pulmonary capillary wedge pressure) que es una medida
clínica de uso común.29
La magnitud de la presión auricular antes de su contracción,
está influenciada a su vez por la presión diastólica
del ventrículo izquierdo (postcarga auricular), el volumen
auricular (precarga auricular) y con la magnitud de la contracción
auricular. Por lo tanto, la magnitud del flujo reverso pulmonar
guarda relación con la calidad del proceso de llenado ventricular
previo, dependiente de la capacidad de relajación ventricular
(expresado por la Onda E del flujo mitral) y con la rigidez ventricular,
cuya expresión más fidedigna es el Tiempo de Desaceleración.39
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Am J Cardiol 1991; 67:1396-404.
39. Ohno M, Cheng CP and Little WC. Mechanism of altered patterns
of left ventricular filling during the development of congestive
heart failure. Circulation 1994;89:2241-50.
3. VALORACIÓN DE LA FUNCIÓN DIASTÓLICA
El análisis ecocardiográfico de la función
diastólica del ventrículo izquierdo (VI) se valora
principalmente a través del estudio de los flujos cardíacos
mediante la técnica de Doppler-color, pero siempre se debe
comenzar con el análisis de la morfología y función
sistólica cardíacas, los cuales podrán alertarnos
de la posibilidad de que exista disfunción diastólica
o no. Un determinado patrón de llenado deberá ser
interpretado a la luz de los hallazgos del ecocardiograma bidimensional,
pues ninguno de los posibles patrones corresponde a una patología
o situación específica.1 Por ejemplo, mientras que
un patrón restrictivo implica un muy mal pronóstico
en una miocardiopatía dilatada o en una amiloidosis, este
mismo patrón es normal en un sujeto joven. Así es
necesario prestar atención a las dimensiones de las cámaras
cardíacas, al grosor parietal, la función sistólica
global y sectorial, la anatomía pericárdica. No sólo
es importante la valoración del ventrículo izquierdo,
sino también la de la aurícula izquierda (AI), puesto
que cuando la presión de esta última está elevada,
sus dimensiones se incrementan y su función contráctil
disminuye, poniéndonos en la pista de que seguramente exista
algún grado de disfunción diastólica, aún
cuando a primera vista el llenado ventricular impresione como normal.
QUÉ PARÁMETROS DOPPLER MEDIR Y QUÉ SIGNIFICAN
A. EL FLUJO TRANSMITRAL
Como resultado del lleno rápido (onda E) la presión
del VI se incrementa y excede la presión en la AI; ésta
pérdida de presión impulsora positiva da como resultado
la desaceleración de la velocidad del flujo mitral de la
onda E. Está típicamente prolongado en pacientes con
anomalías de la relajación ventricular (disfunción
diastólica dominante), pues demoran mas tiempo (hasta meso
o telediástole) en equilibrarse las presiones entre aurícula
y ventrículo. En cambio el tiempo de desaceleración
está acortado cuando hay lleno del VI rápido como
resultado de relajación vigorosa y succión aumentada
como ocurre en los jóvenes. También se acorta cuando
hay disminución de la complacencia ventricular resultando
en un mayor incremento de las presiones del VI en diástole
temprana como ocurre en la miocardiopatía dilatada con mala
FEVI, algunos casos de IAM, etc.
La contracción auricular en diástole tardía
genera nuevamente un gradiente de presión AV y por ello el
flujo recomienza generando la onda A. Este fenómeno es responsable
en condiciones normales del 15% al 20% del lleno del VI. La relación
E/A surge del cociente entre la onda E y la onda A y se verá
alterada en forma variable en las diferentes situaciones de función
diastólica, debiendo interpretarse en conjunto con otros
parámetros y acorde con la edad . La duración de la
onda A, es el tiempo total del flujo diastólico tardío
transmitral, debido a la contracción auricular, de importancia
capital sobre todo en su relación con igual parámetro
en venas pulmonares. El tiempo de desaceleración de onda
A, parámetro no clásico, medido en forma similar al
de la onda E, tiene importancia por su correlación con aumento
de la presión capilar pulmonar (PCP) y la presión
telediastólica del VI (PTDVI), sobre todo cuando es menor
de 60 mseg.
El tiempo de relajación isovolúmica se altera generalmente
en paralelo y en igual dirección que el tiempo de desaceleración.
Ver figura 1.
Figura 1 A y B.- Variables del flujo transmitral (ver texto).
Mdt: tiempo de desaceleración de onda E; IVRT: tiempo de
relajación isovolúmica del VI: A dur: duración
de la onda A
Resumiendo, el flujo Doppler transmitral refleja las diferentes
fases por las que atraviesa el gradiente de presión AV.
Tabla 1.- Parámetros Doppler del flujo transmitral a registrar
A. Velocidad pico del lleno diastólico temprano mitral (onda
E)B. Velocidad pico del lleno diastólico tardío durante
la contracción auricular (onda A)C. Relación E /AD.
Tiempo de desaceleración de la onda EE. Tiempo de desaceleración
de onda AF. Tiempo de relajación isovolúmicaG. Duración
de onda A
B. EL FLUJO DE LAS VENAS PULMONARES
Representa el lleno de la AI y comprende varias fases. El flujo
sistólico anterógrado que puede mostrar 2 componentes:
el VPs1 ocurre en diástole temprana y se correlaciona con
a relajación auricular la cual determina una disminución
de la presión en la AI permitiendo que el flujo pulmonar
entre en la misma; en meso a telediástole ocurre un segundo
flujo sistólico anterógrado, VPs2, y es producido
por el incremento de la presión de las venas pulmonares después
de la sístole del ventrículo derecho. Con conducción
AV normal ambos componentes sistólicos están conectados
y en un 70% PVS1 no se diferencia. El flujo diastólico anterógrado,
ocurre luego de la apertura de la mitral y conjuntamente con la
disminución de la presión en la AI. La onda reversa
A del flujo pulmonar VPa, ocurre en diástole tardía
durante la contracción auricular, y es consecuencia del aumento
en las presiones en AI debido a que en la sístole atrial
el flujo se evade hacia las venas pulmonares por la ausencia de
válvulas a dicho nivel. Su duración y velocidad se
correlacionan con la presión diastólica del VI, compliance
de la AI y la frecuencia cardiaca. Ver Figura 2.
Figura 2.- Flujo de las venas pulmonares (ver texto).
En las figuras C y D se observa el flujo en venas pulmonares y
su relación con el flujo transmitral.
Tabla 2.- Parámetros Doppler del flujo de venas pulmonares
a registrar
A. Velocidad sistólica anterógrada (S1 y S2)B. Velocidad
diastólica anterógradaC. Relación S /DD. Velocidad
onda a reversa pulmonarE. Relación duración onda a
reversa pulmonar / duración onda A mitralF. Tiempo de desaceleración
de onda diastólica
C. RELACIÓN DEL LOS FLUJOS DOPPLER CON LAS PRESIONES DE
LLENO VENTRICULAR
Figura 3.
El diagnóstico de insuficiencia cardiaca por disfunción
diastólica requiere demostrar un aumento en las presiones
de lleno del VI. Las anomalías de la función diastólica
llevan a un aumento de la presiones de lleno del VI. Ello se refleja
hacia atrás en la circulación pulmonar causando congestión
pulmonar. Ciertos datos como las curvas doppler de lleno del VI
transmitral estan relacionadas con las presiones de lleno del VI
en ciertas enfermedades especificas (como la miocardiopatía
dilatada, cardiopatía isquémica, cardiopatía
restrictiva, estenosis aórtica). En otras entidades patológicas
esto no ha sido aun plenamente evaluado.
Figura 3.- Diferentes patrones de función diastólica
y su relación con las presiones
de fin de diástole del VI.
Todos estos factores pueden diferir marcadamente de una patología
a otra y ello hace que las inferencias sobre las presiones cavitarias
diastólicas surgidas de perfiles y velocidades del flujo
mitral en una patología específica puedan no valer
ni extrapolarse a otra diferente.
Existen diferentes presiones de llenado del VI que pueden medirse
con catéter
1) presión telediastólica del VI (PTDVI)
2) Presión Capilar Pulmonar (PCP)
3) presión Pre "A"
4) presión aurícula izquierda (PAI) media
Todas ellas pueden diferir entre sí, en su relación
con los parámetros Doppler y con los diferentes estados patológicos.
Ello explica las diferencias aportadas por los numerosos trabajos
al respecto.
La presión telediastólica del VI antes de la contracción
auricular (presión Pre "A") se relaciona con la
velocidad de la onda E mitral y con el tiempo de desaceleración
de E, reflejando la diferencia de presiones entre AI y VI así
como la rigidez ventricular. La presión Pre "A"
es comparable a la PAI media y la PCP (presión Wedge o enclavada
medida por catéter de Swan Ganz).
Este último es el parámetro mas generalmente medido,
como se muestra en la figura 4.
Figura 4.- Relación de las diferentes variables del flujo
transmitral y de venas pulmonares
con las presiones de fin de diástole del VI.
Como ejemplo el grupo de la Mayo Clinic2 encuentra que en pacientes
con disfunción sistólica (FEVI <40%) hay correlación
significativa entre las variables Doppler del lleno transmitral
y la PAI media. Así la PAI media está:
1) directamente relacionada aunque en forma leve a la relación
E /A ( R = 0,49;PS)
2) inversamente relacionada al tiempo de desaceleración de
la onda E ( R = 0,73;PS) (Figura 5)
Figura 5.- Relación entre tiempo de desaceleración
de E y presión media de AI.
La sensibilidad y especificidad de una relación E /A ³
2 para indicar una PAI ³ 20 mm Hg. fue de 52% y 100 % respectivamente.
La sensibilidad y especificidad de un tiempo de desaceleración
de E < 180 m seg. para indicar una PAI ³ 20 mm Hg. fueron
ambos de 100%. También hay estudios clínicos3 que
relacionan estas variables con síntomas e intolerancia al
ejercicio en pacientes con disfunción sistólica del
VI. En cambio en otras cardiopatías como la Hipertrófica,
los mismos parámetros no se correlacionaron significativamente
con la PAI.
En otro trabajo4, Yamamoto y col. demuestran que los índices
derivados del Doppler transmitral, sobre todo los de diástole
temprana, se correlacionan con las presiones de lleno del VI en
pacientes con disfunción sistólica, con FEVI £
50%. Así el tiempo de desaceleración de E se relaciona
con la PTDVI (R = - 0,85,PS), la relación E/A ( R =0,61,PS)
(Figura 6).
Figura 6.- Relación entre tiempo de desaceleración
de E y presión telediastólica del VI.
Genéricamente puede decirse que altas presiones de lleno
se correlacionan con altas velocidades de onda E, altas relaciones
E/A y tiempos de desaceleración de E cortos, pero ello aplicado
a grupos de pacientes particulares (mala FEVI). (Figura 7)
Figura 7.- Relación de cociente E/A y tiempo de desaceleración
de E con PCP.
Estas correlaciones son débiles y no significativas cuando
la FEVI es > 50%.
Pero una PAI absoluta no puede calcularse a partir de las curvas
de lleno mitral de un paciente individual debido al gran intervalo
de confianza de las mismas. Para ser validados estos hechos requieren:
1) Excluir pacientes con FEVI y PAI normales, pues tienen curvas
similares a los pseudo normalizados.
2) Excluir pacientes jóvenes menores de 40 años.
Gianuzzi y col en un trabajo,5 que analiza pacientes post infarto
agudo de miocardio (IAM) con FEVI < 35%,encuentra que relaciones
E/A >2 fueron altamente especificas (99%) para detectar PCP ³
20 mmHg, pero con una baja sensibilidad (43%). Se encontró
una correlación negativa cercana entre tiempos de desaceleración
de E y la PCP con un R 0,9, donde un tiempo de desaceleración
< 120 mseg predijo una PCP > 20 mmHg con 100% de especificidad
y 99% de sensibilidad en dicha población. (Figura 2D). Otros
autores6 encuentran una relación lineal entre la relación
E/A y la PCP con un R 0,95.
La PTDVI tiene diferentes determinantes y significado fisiológico
que la PCP: la altura de la PTDVI depende de la presión del
VI pre "A" mas el incremento que en la misma causa la
contracción atrial. Por ello las estimaciones no invasivas
de la PTDVI requieren el examen conjunto del flujo mitral y venoso
pulmonar.
La presencia de una velocidad reversa atrial en el flujo de venas
pulmonares > 0,35 m/s es relativamente especifico de PTDVI >
de 15 mmHg en pacientes con cardiopatía estructural.
La duración de la A reversa en VP y su relación con
la A mitral también se relaciona con PTDVI > 15 mmHg con
sensibilidad de 85% y especificidad de 79%7. (Figura 2C).
Otro estudio8 midiendo un parámetro de fin de diástole
como es el tiempo de desaceleración de la onda A del flujo
mitral, encuentra buena correlación entre el mismo y la PCP
media (R = 0,87,PS) y la PTDVI ( R = 0,74;PS). (Figura 8).
Figura 8.- Relación entre tiempo de desaceleración
de A y PCP.
Un tiempo de desaceleración A del flujo mitral £ 60
mseg predice una PTDVI y una PCP media >18 mmHg con una sensibilidad
67% y 89%, respectivamente y especificidad de 100% para ambas. Este
nuevo parámetro no clásico, tiene por razones temporales
una mejor y más prominente correlación con la PTDVI
que los parámetros diastólicos tempranos (velocidad
E, relación E/A, tiempo de desaceleración de E). Más
aún, la adición de otros parámetros como el
tiempo de desaceleración de E y relación E/A no pueden
mejorar el rendimiento diagnóstico que para el calculo de
la PTDVI tiene el tiempo de desaceleración de A.
En suma: existe una cercana correlación negativa entre el
tiempo de desaceleración de A y las presiones de lleno del
VI (PTDVI y PCP media)
Del análisis combinado del flujo transmitral y venoso pulmonar,
surge que la velocidad de la onda A reversa en el flujo pulmonar
se correlaciona con la PTDVI en pacientes con FEVI < 50% (R=0,66;PS),
pero no en pacientes con FEVI > de 50%. En cambio la diferencia
de duración entre la onda A reversa pulmonar y la A mitral
se correlaciona bien con la PTDVI tanto en pacientes con FEVI >
50% o < 50% (R = 0,69 y O,80;PS). Sobre todo se presume una PTDVI
aumentada cuando la diferencia de dichas duraciones es más
de 0 ms.
En suma: la diferencia entre la duración de la A pulmonar
y la mitral puede detectar aumento de la PTDVI, tanto en situaciones
de disfunción sistólica como con FEVI normal, a diferencia
de otros índices Doppler. (Figura 9)
Figura 9.- Relación entre la diferencia de duración
de la onda A de venas pulmonares y del
flujo diastólico mitral con la PDFVI.
La relajación del VI y el retroceso elástico (succión)
ocurren en diástole temprana, se relacionan con la función
ventricular, y afectan los índices Doppler convencionales
tanto de flujo mitral como venoso pulmonar. En cambio los índices
registrados durante la contracción auricular están,
por razones temporales, menos influenciados por estos hechos. El
valor de velocidad pico de la "a" reversa pulmonar es
afectado por la contractilidad auricular.
Cuando tomamos en cambio las duraciones de la "a" pulmonar
y A mitral, las mismas se afectan en igual medida por la contractilidad
auricular. Por esto al utilizar las diferencias en sus duraciones
y no sus velocidades individuales esta afectación se anula
mutuamente.
Yamamoto y col.9 (Figuras 2C y 9B) demuestra que la duración
de la onda "a" reversa en VP respecto a la A del flujo
mitral se correlaciona significativamente con la PTDVI, R = 0,73.
Las diferencias de duración mayores o iguales a 0 predicen
una PTDVI de ³ 20 mm HG con una sensibilidad de 82% y especificidad
de 92%, un valor predictivo positivo de 82% y negativo de 92%. Esta
sensibilidad excede la de los índices clásicos como
el tiempo de desaceleración de E < de 150 o la relación
E /A > de 2 para predecir una PTDVI ³ 20 mmHg.
Debido a que los índices Doppler transmitrales están
influidos por el grado de relajación ventricular son en alguna
manera inadecuados para estimar la PAI si se desconoce el grado
de relajación.
La medición de la velocidad de propagación (Vp) del
flujo mitral con M color aporta información única
acerca de la relajación del VI por su relación con
Tau (constante de relajación).
García y col en un trabajo10 que combina la medición
de la velocidad de E transmitral mediante Doppler pulsado con la
Vp con M color, encuentra que la velocidad pico de E tiene buena
correlación positiva con la PCP medida con catéter
de Swan Ganz; la Vp por M color tiene correlación negativa
con la PCP; la correlación de velocidad de E es mayor en
los pacientes con FEVI > 40 % versus los pacientes con FEVI <
40%. Por análisis multivariado la relación E/Vp fue
la que alcanzó mayor relación con la PCP (R=0,8;PS).
Combinando la velocidad pico de la onda E con la Vp (utilizada como
un índice de la relajación del VI) pueden obtenerse
mejores estimaciones de la PCP que con las mediciones derivadas
de los índices Doppler convencionales transmitrales. (Figura
10)
Figura 10.- Relación entre velocidad pico de E y velocidad
de propagación con PCP.
D. SITUACIONES ESPECIALES.
1) Presiones durante fibrilación auricular (FA).
Una dificultad habitual se genera en predecir las presiones del
lleno ventricular en pacientes que están en FA. Durante esta
arritmia, las variaciones cíclicas de las velocidades del
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