Resumen
Introducción: la prevención
secundaria frecuentemente no es adecuada, tanto porque los cambios del
estilo de vida son difíciles de mantener, como por el incumplimiento con
la terapéutica farmacológica. La auditoría permite conocer la
situación asistencial, por lo que se realizó una auditoría de la propia
práctica analizando tanto el proceso asistencial (indicación de
estatinas, antiagregantes y betabloqueantes) como su resultado (colesterol
LDL y PA) de pacientes en prevención secundaria.
Método: se analizaron 100 pacientes consecutivos con cardiopatía
isquémica, enfermedad cerebrovascular y/o arteriopatía, verificando
indicación de estatinas, betabloqueantes, antiagregantes y valores de PA
y de colesterol LDL. Se consideró controlado cuando tuvo PA <140/90
mmHg (<130/80 mmHg en diabéticos) y colesterol LDL <100 mg/dl.
Resultados: tenían indicación registrada de estatinas 89% de los
pacientes, de antiagregantes el 98% y de betabloqueantes el 62%. Se
consignó la PA en 100% de los pacientes y se realizó lipidograma en los
dos últimos años en 91% de ellos. Un 36,0% de los pacientes tuvo ambos
parámetros controlados, cifra que cayó a 13,3% entre los diabéticos.
Los pacientes con angioplastia coronaria tuvieron mejor control que el
resto (60,9% versus 28,6%, p=0,004).
Conclusiones: si bien la indicación de fármacos y los controles
realizados fueron apropiados, solo 36,0% de los pacientes tenía su
colesterol LDL y su PA en rangos aceptables. La auto-auditoría permitió
objetivar el grado de control de los pacientes en prevención secundaria,
detectando un pobre control en la mayoría de ellos, particularmente entre
los diabéticos, siendo necesario implementar acciones para mejorar la
actual situación.
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